Oh si. Aunque es complicado para cortar porque suelta MUCHA pelusa (entre la pelusa del gato, la pelusa del peluche y a mi que se me cae el pelo, mi casa es un pelusal) y no me animo a coserlo a máquina, la experiencia peluche me resultó encantadora.
Igual me sigue gustando hacer cosas con pañolenci, especificamente porque NO SUELTA PELUSA :o) Aquí Wilson, el pollito uruguayo. Noten el termo y su pequeño mate :o)
Un zorro anónimo. No se me ocurre un buen nombre. Acá el flaquet dice Sir Henry Chadwick (este señor nunca, jamás deja de sorprenderme) porque dice que es un zorro inglés.
Lo que aprendí de este protozorro es que para el próximo voy a cortar cuerpo, orejas y cola en la misma pieza (podría llamarse Orejas Torcidas James) y que necesita imperiosamente una pancita blanca.
Finalmente, miren que belleza de anillito encontré en la feria artesanal! Hacía dos semanas le tenía el ojo echado, y acá está :o)
Besos!